Noticias: La Gerencia Privada y el Intervencionismo Estatal
Marzo 1 de 2010

Un buen gerente que es aquel que supera todas las dificultades y todos los obstáculos que se le presentan a la empresa que lidera, tiene que dirigir y poner en práctica una serie de políticas y de medidas para evitar y contrarrestar los efectos perjudiciales para la gestión y el funcionamiento eficiente de la empresa y para que el Estado, con su intervención en el sector privado, no afecte sus resultados ni ponga en peligro su solidez financiera o económica. 

Para lograrlo el gerente o administrador necesita más que sólo conocimientos de administración moderna de empresas. Requiere poseer y practicar innovación, imaginación, audacia y coraje. Por ejemplo: frente a controles directos de los precios debe idearse productos sustitutos o similares; variaciones o reformas en las características y presentación de sus productos; producir nuevas líneas; reducir costos directos e indirectos, y hasta realizar modificaciones sustanciales en la posición de sus productos en el mercado. 

Cuando el gerente se enfrenta a intervenciones oficiales en el campo de la remuneración y el tratamiento del personal bajo su mando, también tiene que estudiar nuevas estrategias y métodos para elevar los índices de productividad y rendimientos de sus empleados. Analizar, además, hasta que punto tiene que automatizar procesos, reemplazar equipos y emplear nuevas tecnologías. 

El intervencionismo estatal aplicado para establecer o proteger a un monopolio u oligopolio, con lo cual va a perjudicar la libre competencia, obliga a la gerencia a ingeniarse políticas novedosas y llamativas de promoción, mercados y ventas. Estas innovaciones administrativas no sólo contribuirán a mantener el mercado sino que puede incrementarlo. De esta manera el gerente estará participando efectivamente en el mercado de la libre competencia y en la defensa de economía de mercado. 

Para situaciones como las anotadas no deben ser tarea única de los administradores de empresa, para que la realicen individual y aisladamente. Para evitarlas o contrarrestarlas es preciso acordarse de la existencia de los gremios y asociaciones empresariales de todos los sectores y subsectores de la estructura económica. A esas entidades les corresponde una misión fundamental: la defensa y protección de los intereses de sus asociados que, naturalmente, incluyen los intereses de la comunidad. Son los gremios de la producción los que deben luchar permanentemente contra el intervencionismo negativo y equivocado del Estado que, en no pocas ocasiones, desmotiva, espanta y agobia a la iniciativa particular a la empresa privada. Con esa actuación, la intervención estatal en la economía del país se convierte en obstáculo mas para el desarrollo económico y social. 

Es tarea de los gremios hacerle ver y conservar al Estado que tal o cual norma que ha dictado es nociva para los intereses de los consumidores, a quienes el debe proteger. Que cuando se imponen disposiciones que van a afectar negativamente los niveles de producción y productividad, o que van a causar mas desempleo, o van a desestimular o a frenar la inversión privada, nacional o extranjera, el Estado debe reflexionar y entender que no esta cumpliendo con su obligación constitucional: defender a la ciudadanía y propender por el bienestar general de la comunidad. En varias y diferentes ocasiones el Estado interviene con medidas precipitadas, inconsultas e inoportunas, adoptadas más con intereses políticos o fiscalistas que con fines técnicos o económicos. 

Es preciso, pues, conciliar los intereses de los bandos, el público y el privado, para que así se materialice la gestión de un buen gobierno y se logre ese propósito tan valioso representado en la protección y defensa de los intereses colectivos. 
 

IGNACIO AGUILAR ZULUAGA
Economista y Profesor Universitario
Ignacio.aguilar@usa.edu.co

Bogota, D.C., Enero 27, 2010

 
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