Noticias: Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo 2010!
Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo 2010!
Diciembre 9 de 2009

Llega la mejor época del año para disfrutar en familia, celebrar, programar vacaciones, es el tiempo ideal para reflexionar y para planear lo que se desea para el próximo año.
Me preguntaba qué mensaje escribir para esta navidad y me llegó una historia de Aciprensa que quiero compartir con ustedes, seguramente es una historia que circula masivamente en internet o por correo electrónico, puede ser una historia cierta o no, lo que sí es seguro, es que deja un mensaje claro y edificante.
Que en esta época de Navidad se llenen de gozo sus corazones y compartan con todas las personas que están  a su alrededor el verdadero sentido de estas fiestas  “El nacimiento de Jesús”.

¡Feliz Navidad y Prospero Año Nuevo 2010!

Zapatos para Jesús
Una historia que enseña el verdadero valor de las cosas

Solo faltaban cinco días para la Navidad. Aún no me había atrapado el espíritu de estas fiestas. Los estacionamientos llenos, y dentro de las tiendas el caos era mayor. No se podía ni caminar por los pasillos. ¿Por qué vine hoy? Me pregunté.

Me dolían los pies lo mismo que mi cabeza. En mi lista estaban los nombres de personas que decían no querer nada, pero yo sabía que si no les compraba algo sé resentirían. Llené rápidamente mi carrito con compras de último minuto y me dirigí a las colas de las cajas registradoras. Escogí la más corta, calculé que serian por lo menos 20 minutos de espera.

Frente a mí había dos niños, un niño de 10 años y su hermana de 5 años. Él estaba mal vestido con un abrigo dañado, zapatos deportivos muy grandes, a lo mejor 3 tallas más grandes. Los jeans le quedaban cortos. Llevaba en sus sucias manos unos cuantos billetes arrugados.

Su hermana lucía como él, sólo que su pelo estaba enredado. Ella llevaba un par de zapatos de mujer dorados y resplandecientes. Los villancicos navideños resonaban por toda la tienda y yo podía escuchar a la niñita tararearlos. Al llegar a la caja registradora, la niña le dio los zapatos cuidadosamente a la cajera, como si se tratara de un tesoro.

La cajera les entregó el recibo y dijo: son $6.09. El niño puso sus arrugados billetes en el contador y empezó a rebuscarse los bolsillos.

Finalmente contó $3.12. Bueno pienso que tendremos que devolverlos, volveremos otro día y los compráremos, añadió. Ante esto la niña dibujó un puchero en su rostro y dijo: "Pero a Jesús le hubieran encantado estos zapatos".

Volveremos a casa trabajaremos un poco más y regresaremos por ellos. No llores, vamos a volver. Sin tardar yo le completé los tres dólares que faltaban a la cajera. Ellos habían estado esperando en la cola por largo tiempo y después de todo era Navidad.

Y en eso un par de bracitos me rodearon con un tierno abrazo y una voz me dijo: "Muchas gracias Señor".

Aproveche la oportunidad para preguntarle que había querido decir cuando dijo que a Jesús le encantarían esos zapatos. Y la niña con sus grandes ojos redondos me respondió:

- "Mi mamá está enferma y yéndose al cielo. Mi papá nos dijo que se iría antes de Navidad para estar con Jesús. Mi maestra de catecismo dice que las calles del cielo son de oro reluciente tal como estos zapatos. ¿No se le verá a mi mamá hermosa caminando por esas calles con estos zapatos?"

Mis ojos se inundaron al ver una lágrima bajar por su rostro radiante. Por supuesto que sí, le respondí. Y en silencio le di gracias a Dios por usar a estos niños para recordarme el verdadero valor de las cosas.

 

Paula Cañas
Directora de Comunicaciones

 
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